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Historias de vida

Su vida contada por él mismo, para los que vengan después.
La conversación entera con Enrique, tal y como nos la contó en su casa.
Su historia dividida en etapas, para volver a cada momento cuando quieras.

Cuando apagamos la cámara, la familia siempre nos cuenta algo más.
Cuando ya estábamos recogiendo los focos, Enrique, su hijo, nos acompañó hasta la puerta y nos dijo en voz baja: Mi padre no os ha contado lo de las vacas
.
Con apenas ocho años, Enrique se levantaba antes que el sol para sacar las vacas de su padre, Mariano, al prado del Ejido, a las afueras del pueblo. Eran tres: la Pinta, la Rubia y la Lucera. Las conocía por el sonido del cencerro y sabía, sin mirar, cuál se había quedado atrás.
Pasaba la mañana sentado en una piedra, con un trozo de pan y queso envuelto en un pañuelo, tallando palos con la navaja que le había regalado su abuelo. Al volver a casa siempre traía algo para su madre: unas moras, un nido vacío o unas flores para la mesa.
Un invierno, la Lucera se escapó en plena nevada y Enrique la estuvo buscando hasta que se hizo de noche. La encontró refugiada en una paridera, con un ternero recién nacido. Volvió al pueblo empapado y orgulloso, con los dos animales detrás, y Mariano le dejó ponerle nombre al ternero. Lo llamó Valiente.
Nunca lo cuenta
, nos dijo su hijo, pero cada vez que vamos al pueblo se queda un buen rato mirando ese prado
.
Contado por Enrique, su hijo, después de la grabación
Cinco generaciones de la familia Eizaguirre, de sus abuelos a sus nietos.





El álbum de la familia. Pulsa en cualquier foto para verla en grande.